Paco Menéndez ya era una figura del software español antes de la abadía. Su Fred (1983), un explorador de pirámides, y su secuela Sir Fred (1986) le habían dado fama. Era, además, estudiante de Ingeniería de Telecomunicaciones.
Juan Delcán era su amigo de la infancia y estudiaba Arquitectura. Apenas jugaba a videojuegos, pero dibujaba en papel cuadriculado y pasaba sus dibujos a píxeles. Ya habían trabajado juntos: la carátula de Sir Fred es suya. A él se deben, en la abadía, la perspectiva isométrica y un sistema de cámaras de inspiración cinematográfica que hace que la abadía se sienta como un edificio real, no como un decorado.
Lámina. La carátula de la edición original de Sir Fred (Made in Spain, 1986), dibujada por Juan Delcán, con su firma abajo a la derecha. Imagen: Spectrum ComputingLámina.Sir Fred en el ZX Spectrum. Captura: Spectrum Computing
La idea
El punto de partida fue El nombre de la rosa de Umberto Eco, cuyo título provisional había sido precisamente La abadía del crimen. Durante unos catorce meses, Menéndez y Delcán trabajaron en un pequeño cuarto de Madrid sobre un Amstrad CPC. Menéndez escribió una herramienta de dibujo a medida para Delcán, y buena parte del programa lo resolvía, según se cuenta, de cabeza antes de teclearlo.
El resultado fueron siete días divididos en horas canónicas, una barra de Obsequium que mide la paciencia del abad y unos monjes que siguen sus propias rutinas por toda la abadía. Menéndez quiso dotarlos de una inteligencia más compleja, pero el juego estaba casi terminado y habría tenido que rehacerlo. La música se tomó de Bach, del Cuaderno de Ana Magdalena y de la Sonata para flauta BWV 1033, y de Crystal Palace del grupo francés Gwendal (más en Música).
El silencio de Umberto Eco
Los autores quisieron hacer una adaptación oficial y pidieron a Eco los derechos de la novela. La respuesta nunca llegó. En una entrevista en MicroHobby (nº 162, febrero de 1988), Menéndez contaba que la editorial italiana de Eco llevaba tres meses sin contestar (ver Prensa). Sin licencia, el juego tuvo que tomar distancia de la novela.
Guillermo de Baskerville pasó a ser Guillermo de Occam, y el libro prohibido dejó de ser la Poética de Aristóteles para convertirse en la Coena Cypriani. El título, en cambio, quedó como homenaje discreto al nombre que Eco había descartado.
Publicación y Opera Soft
El juego salió a finales de 1987 para Amstrad CPC. Al principio lo distribuyó Míster Chip, la academia de informática madrileña de la familia de Menéndez; en octubre, MicroHobby ya lo anunciaba como un juego de Míster Chip. Las carátulas de la época ya mostraban el sello de Opera Soft junto al de Míster Chip.
La adquisición definitiva llegó después: el 1 de febrero de 1989, Menéndez y Delcán firmaron con Pedro Ruiz, director de Opera Soft, la cesión de los derechos del juego. Con ella La Abadía del Crimen quedó para siempre unida a una de las compañías más destacadas de la Edad de Oro del software español.
El éxito comercial fue modesto, y muchos jugadores abandonaban a los pocos días: era difícil a propósito. Con los años se convirtió en un clásico de culto. Paco Menéndez, desencantado de la industria, dejó los videojuegos, terminó su carrera y siguió investigando por su cuenta. Falleció en 1999, con 34 años.
Lámina. Carátula de la edición distribuida por Míster Chip, con el sello de Opera Soft. Imagen: MSXBlogLámina. El equipo de Opera Soft en 1989, el año de la cesión de derechos. Foto: MSXBlog
Los ports de época
Amstrad CPC 6128 · nov. 1987. La versión original. Hubo también una edición reducida para CPC 464/664, con menos habitaciones. Captura propia con MAME desde discoZX Spectrum 128K · ene. 1988. Solo para 128K; reseñada en MicroHobby nº 162. Captura propia con el emulador del proyectoMSX · ene. 1988. Captura propia con openMSX desde la ROMPC (MS-DOS) · ago. 1988. Con el Ave María de Schubert y un célebre aviso anticopia en vísperas. Captura propia con DOSBox Staging (CGA)
Las pantallas de carga
Hay dos ilustraciones de presentación. La de CPC y la de PC parten del mismo dibujo, el del monje con la calavera; las de Spectrum y MSX comparten otro: un monje anciano que escribe de noche a la luz de tres velas, ante una ventana con la luna y la silueta de la abadía. Es el que vuelve a dibujar el demake para el TIA.
Amstrad CPC. Captura propia con MAMEPC (CGA). Convertida por el proyecto desde el fichero ABADIA.PIC, con los colores de DOSBoxZX Spectrum. Pantalla de carga original: Spectrum ComputingMSX. Captura propia con openMSXAtari 2600 (demake). Captura propia con Stella
El legado
En abril de 2014, Jaume Esteve publicó Obsequium, «un relato cultural, tecnológico y emocional» del juego, con la colaboración de Antonio Giner y Manuel Pazos, entre otros. En mayo de 2017, Correos le dedicó un sello diseñado por el propio Juan Delcán, el primero en España dedicado a un videojuego, con tinta termocrómica que revela seis objetos. Ese mismo año el Museo Histórico de Informática de la Universidad Politécnica de Madrid le dedicó una exposición, y desde 2019 la universidad convoca el premio de videojuegos Menéndez-Delcán.
Obsequium (Ocho Quilates, 2014), de Jaume Esteve. Portada: Ocho QuilatesLámina. Juan Delcán, décadas después, junto a su fray Guillermo. Imagen: El Mundo del Spectrum